viernes, 9 de noviembre de 2012

Imarpe al garete, la deuda por el arete


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Imarpe al garete, la deuda por el arete

Ex director general técnico del Instituto Tecnológico Pesquero (ITP)
Ministra de la Produccion Gladiz Triveño y viceministro Paul Phumpiu anunciaron ordenamiento de la pesca como objetivo nacional (Foto: Andina).
Ha llegado la hora / de decir “lo justo es lo justo” / de “pagar la renta” / de pagar lo que nos toca. / Ha llegado la hora / la verdad es la verdad / le pertenece a ellos / devolvámoslo. /¿Cómo bailar si nuestro planeta está girando? / ¿Cómo dormir mientras las camas están ardiendo?
Beds are Burning
Midnight oil 
Conforme uno se interna en el laberinto institucional del sector pesquero, intentando despejar las tinieblas, se da cuenta de que la maraña es más intrincada que la del cuento de Borges “El jardín de senderos que se bifurcan”. Pero en este caso los personajes son, desgraciadamente, reales: ministros corruptos, viceministros fantasmales, altos funcionarios con síndrome de incontinencia urinaria, empresarios venales, científicos miopes acostumbrados a la mediocridad de los claustros académicos, por ahí algún solitario agitador de conciencias, periodistas vendidos incapaces de ver la realidad de un país que sigue siendo el eterno convidado de piedra, a la espera del gran cambio en el sector pesquero.
Desde hace más de tres meses el Instituto del Mar del Perú (Imarpe) va al garete, como los buques sin gobierno, a merced del viento y la corriente. A consecuencia de una reestructuración funcional a los esquemas neoliberales del MEF (y no como corolario de una reestructuración integral, con el fin de reivindicar su carácter científico), los burócratas de Produce consideraron que lo más conveniente para la institución, cuya dinámica interna desconocen en absoluto, era la fusión de la Dirección Científica y la Ejecutiva en una sola gran Dirección Ejecutiva Científica que, a su vez, gravitaría sobre cinco grandes direcciones generales y una Secretaría General con funciones administrativas. Fruto de esta versátil reorganización (que incluyó la antojadiza modificación de los instrumentos de gestión, principalmente el cuadro de asignación de personal, CAP), Marco Espino Sánchez, ex director científico del Imarpe durante el fujimontesinismo, reputado asesor de los industriales pesqueros y, a la sazón, director ejecutivo con poco menos de un mes en el cargo, así como Raúl Castillo Rojas, director científico sobreviviente de la razziaaplicada contra quienes trabajaron con Burneo, fueron cesados en sus cargos. Los científicos imarpinos y el sector pesquero esperaban con mucha expectativa el nombre del funcionario que aglutinaría por primera vez las capacidades decisoras, apto para dirigir una institución tan cargada de problemas internos, con un presupuesto magrebí, depositaria de una data científica cuestionada y pasible de ser auditada internacionalmente.
Pero parece que a la ministra Gladys Triveño y al viceministro Paul Phumpiu esta modificación en la estructura organizacional de la institución responsable del estudio de la pesquería multiespecífica (pero administrada como si fuese monoespecífica por todos los gobiernos) más rica del planeta, los cogió desprevenidos (¿o es que alguien más examina por ellos a los ilustres candidatos, que de haberlos hailos, y que uno a uno desfilan ante un afásico viceministro y sus asesoras?), pues, ignorantes del tema marino-pesquero-acuícola, descabezaron “sin querer queriendo” a la institución; o, peor aún, la abandonaron en las manos de un individuo con notable desconocimiento científico del mar peruano, sus recursos y la dinámica inherente a su manejo.
Uno de los problemas medulares de la institución, contemplado como tal en el informe de la Comisión de Transferencia del Sub Sector Pesquero (1), es el hecho de que la Presidencia del Imarpe (un cargo representativo, casi honorífico, pero que sin embargo es rentado con 15 mil soles mensuales, cuando un profesional con doctorado apenas roza los 4 mil soles) recaiga en un ciudadano perteneciente a la Marina de Guerra del Perú. El contralmirante Germán Vásquez-Solís Talavera es, qué duda cabe, un caballero y un habilísimo marino con experiencia y conocimientos en el ramo de la artillería; pero, como sabemos bien quienes hemos laborado en estos menesteres, un marino no es precisamente la persona más idónea para dirigir una institución con una misión tan compleja. Menos aún si se rodea de pequeños consejeros caros a los poderes fácticos del sector.
Importancia del Imarpe 
El Imarpe tiene cerca de 50 años de trayectoria. Es tributario de otras instituciones pioneras, como el Instituto de Recursos Marinos, creado en los años 50 del siglo pasado. Es su misión, desde que fue creado, proveer la información científica que sirva de base para la toma de decisiones en el manejo de los recursos pesqueros. Sin embargo, en la hora actual la misión del Imarpe incumbe también a las investigaciones sobre la variabilidad climática y su impacto sobre el ecosistema marino y los cuerpos de agua continentales, así como a los recursos y condiciones para el desarrollo de la actividad acuícola en zonas marino-costeras y continentales. Asimismo, el Imarpe participa activamente en programas nacionales sobre la gestión en las zonas marino-costeras, desde el ámbito de evaluaciones de la calidad ambiental, de la biodiversidad, entre otros. Por tanto, el Imarpe cumple un papel crítico en la toma de decisiones que atañen al bienestar de las poblaciones costeras, así como en relación con el monitoreo, prevención y adaptación a eventos asociados a la variabilidad y al cambio climático.
Pese a todas las limitaciones que le impone su marco legal, laboral y administrativo, el Imarpe se ha labrado un prestigio a nivel internacional, siendo uno de los principales centros de referencia de las ciencias marinas y pesqueras en la región, gracias, sobre todo, a la labor desplegada antes de la década de 1990. El acervo de información, datos y experiencia en estas ciencias es un patrimonio del país que debe ser explotado adecuadamente con el fin de desarrollar todas las potencialidades científicas y de innovación que el país necesita.
Las demandas de la economía de mercado y la voracidad de los industriales pesqueros han ocasionado la merma de las poblaciones de peces e invertebrados, sobre todo los recursos costeros o de consumo. Las estadísticas de capturas registradas por el Imarpe en los últimos años han mostrado una notoria pendiente negativa en casi todas las especies, meridiana evidencia de la pesca depredatoria y el deterioro del medio. Esto constituye además la demostración de que las investigaciones y las medidas de manejo propuestas por el Imarpe, o no se han dado o simplemente no se han cumplido. El crecimiento desmesurado de la flota o esfuerzo pesquero industrial, la pesca en la franja costera dentro de las 5 millas por parte de la propia flota industrial o por la denominada flota “vikinga”, y la continuidad de la llamada “pesca negra”, han sido devastadoras para la mayoría de especies que sustentan la que es considerada como la pesquería más rica del planeta.
Contradicciones de la ministra Triveño
Con la dación del DS 005-2012, cuyo objetivo es la preservación del recurso costero, la administración Triveño demuestra clara voluntad política para proteger las especies de consumo humano directo y a los pescadores artesanales. Sin embargo, la Ministra hace con una mano lo que deshace con la otra. Ad portas de ser denunciada constitucionalmente por quienes resultaron implicados en el “faenón pesquero”, la ministra Triveño debería entender que los empresarios aglutinados en la Sociedad Nacional de Pesquería disponen de diversos mecanismos para conseguir que las altas burocracias elaboren normas que calcen a su medida; disponen de congresistas útiles a sus intereses, en la misma medida en la que el pueblo carece de elementos o mecanismo alguno que lo represente en la repartición de los recursos pesqueros que pertenecen a todo el país. Y un lobby de semejante potencia requiere una respuesta de similar calibre, con el apoyo total de Palacio de Gobierno. No una respuesta titubeante.
Las estadísticas de capturas registradas por el Imarpe en los últimos años han mostrado una notoria pendiente negativa en casi todas las especies, meridiana evidencia de la pesca depredatoria y el deterioro del medio. Esto constituye además la demostración de que las investigaciones y las medidas de manejo propuestas por el Imarpe, o no se han dado o simplemente no se han cumplido.
La primera contradicción de la actual administración pesquera es la referida a la  dramática situación por la que atraviesa el Imarpe. La acefalía de la institución y la cooptación de quien la preside por parte de pequeños y astutos consejeros, con ínfulas de grandes científicos, ha ocasionado un verdadero Juego de Tronos, con usurpadores y rebeldes, locos e intrigantes, desapariciones y asesinatos (simbólicos, por favor), con reminiscencias de las peores épocas del fujimontesinismo.
La reestructuración aplicada por Triveño sobre lo que pergeñó Burneo y desfiguró un insultado Urquizo generó, en la práctica, una mayor división entre los dos grandes grupos de trabajadores del Imarpe, enfrentados desde hace por lo menos 20 años: los denominados trabajadores nombrados (en los estertores del primer gobierno aprista) y los trabajadores contratados por administración de servicios (CAS), que cargan con esa cruz desde el fujimorato. El último mes de septiembre se aprobó la nueva escala salarial del personal nombrado, de forma tal que, por poner tan solo un ejemplo, un técnico del rango más bajo ganará por lo menos S/. 4.500 mensuales, mientras que el ingreso de un profesional (ingeniero o biólogo) con maestría, dedicado a la labor científica, promedia a duras penas los S/. 2.000 mensuales, en el mejor de los casos. Una injusticia por donde se vea, considerando que el personal CAS en el Imarpe abarca más del 70% del total de trabajadores, asume la misma o mayor carga laboral que sus colegas nombrados y carece de los más elementales derechos, lo que, en la práctica, configura un régimen de discriminación dentro de la propia institución. Por otro lado, áreas científicas tan importantes para el Imarpe como la Dirección de Oceanografía y la Unidad de Investigación y Desarrollo han sido descabezadas o reducidas a su mínima expresión. Gracias a la aprobación de un antojadizo CAP (en la práctica, un estrecho ‘cuello de botella’ para empujar lentamente hacia la calle a profesionales con altas calificaciones), que no contempla plazas para las labores que desempeñan en la actualidad investigadores cuyo trabajo resulta medular para el futuro del país, decenas de investigadores CAS viven con un pie al borde del abismo, pues no estarán dispuestos a seguir vendiendo su fuerza laboral por un salario haitiano y condiciones de trabajo de inmigrante indocumentado.
Eso no es todo. La situación empeora si analizamos el número de científicos que han desertado tan solo en lo que va del año. De buena fuente sabemos que numerosos profesionales decidieron emigrar debido a la inestabilidad laboral, a la ausencia de un horizonte claro y a los paupérrimos sueldos, con el agravante de que ciertos empleados CAS elegidos a dedo por quienes se han hecho del poder nuevamente en la institución serían favorecidos con jugosos incrementos de sueldo. Existe en la jerga pesquera un fenómeno que se llama reclutamiento y que vendría a ser la presencia de individuos jóvenes y productivos que ingresan por primera vez a las pesquerías en reemplazo de los pescados viejos. Forzando la analogía y considerando que el promedio de edad del personal nombrado estaría rozando los 60 años, ¿qué futuro le espera a la institución  marina más importante de América del Sur?
La segunda contradicción de la alta burocracia de Produce es el anuncio realizado por la ministra Triveño (4 octubre) referido a la publicación de la lista de empresas deudoras, denuncia hecha por el ex ministro Burneo en septiembre del 2011, bajo el nombre de “faenón pesquero”. Siete grandes empresas pesqueras adeudan al Estado casi MIL MILLONES DE SOLES por violar la normatividad pesquera. Triveño ha dicho que pronto se publicará la lista de los deudores del sector, pero tan solo por CIENTO OCHENTA Y OCHO MILLONES DE SOLES, por no haber honrado el pago de sus multas.
Nos preguntamos: ¿Por qué arte de birlibirloque los calculistas de Produce han reducido drásticamente esta deuda multimillonaria? ¿Error de digitación, como pretendieron ciertos impresentables? El sector pesquero artesanal y el pueblo peruano exigimos una explicación coherente a Triveño sobre esta aparente rebaja de los montos que adeudan las siete grandes empresas pesqueras, pues resulta indignante que la titular del Pliego, sabiendo que existe un Plan Nacional de Seguridad Alimentaria denominado “A Comer Pescao” (en el cual el Instituto Tecnológico Pesquero jugaría un rol activo, no como hace hoy, travestido en frigidaire gigante y maquiladora barata de la empresa privada), persista en sustraer al sector pesquero de su papel en la seguridad alimentaria que azota al país, perdonando deudas multimillonarias a oscuras empresas, a espaldas de la opinión pública.
La inseguridad alimentaria es uno de los tantos crímenes del modelo liberal, más todavía si nos ufanamos de poseer el mar más rico del planeta. La desnutrición crónica y los males que de esta se derivan son castigos a los que están sometidos millones de peruanos producto de la miseria planificada de los últimos gobiernos, en los que se ayuntaron corrupción y liberalismo económico. Hay que ser muy pequeño, como ser humano, para no sentir vergüenza del lamentable nivel nutricional de las grandes mayorías, mientras millones de toneladas de pescado se reducen a harina para alimentar chanchos y pollos asiáticos, en tanto a esas mismas empresas se les devuelve increíblemente el IGV, gozan del inicuo estímulo del drawback y, en el colmo de la impunidad, pretenden denunciar a quien solamente cumple con el mandato de las leyes peruanas. Esperamos que la valerosa actitud de la ministra Triveño sea refrendada con la acertada elección de quien dirigirá el Imarpe.
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(1) Proponemos declarar al Instituto del Mar del Perú en reestructuración inmediata, paso previo para integrarlo a una gran entidad técnico-científica de carácter absolutamente independiente. El Plan de Gobierno de Gana Perú contempla la creación de un Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación. Una institución que debiera ser decididamente soberana, por la propia naturaleza de su labor científica y su rol de ente no normativo, más bien de carácter técnico recomendatorio al sector productivo, no debe depender del Ministerio de la Producción, específicamente del Vice Ministerio de Pesquería, identificado claramente con los intereses de la Sociedad Nacional de Pesquería. Más aún: el mandato por el cual Imarpe está dirigido por un marino retirado desdice su carácter científico y su independencia de intereses.
Teniendo en cuenta el acápite anterior, sugerimos la modificación del Decreto Legislativo 095, Ley del Instituto del Mar del Perú.

Comentarios

Manuel
Deberian cobrar regalias a grandes pesqueras por succionar mar peruano.Asi hace Noruega,relanzar instituto de pesca para alimentar a muchos peruanos, no como ahora enanizado por decir que son competencia desleal, la gran empresa privada solo ve corto plazo sin sostenibilidad., ya le jurel , merluza los estan exterminando.
Alfredo Almenda...
Es lamentable que siendo el Perú la cuna de la primera industria pesquera artesanal de América y seguramente una de las primeras del mundo, sea hoy al igual que hace 60 años un pobre productor de harina de pescado para el consumo animal, a pesar de los serios problemas de nutrición que afectan a los sectores mas vulnerables de nuestra sociedad.
Es evidente el alto nivel del personal técnico del IMARPE, que tal como indica el autor que el mal trato se ve obligado a migrar y como siempre el gran perdedor es el país.
Rosario V. G.
Deberían investigar los nexos entre los grandes industriales pesqueros y los congresistas Fredy Sarmiento, Enrique Wong, Angel Neyra, la piurana Schaeffer, el ex ministro de la Producción Rafael Rey y los burócratas eternos que siguen parasitando en el vice ministerio de Pesquería, el Imarpe, el Fondepes y el ITP.
Ellos son los que están detrás del paro de Paita muertos incluidos, que logró desestabilizar a Patricia Majluf.
Ahora pretenden hacer lo mismo con Gladys Triveño.
Es hora de decir la verdad como lo hace el investigador autor del presente artículo, absolutamente esclarecedor y cierto.
R.V.G.
Rosario V. G.
Los industriales pesqueros y el lobby conformado por los congresistas Fredy Sarmiento, Angel Neyra, Enrique Wong y algunas autoridades piuranas han logrado azuzar a un grupo de pseudopescadores empleados de los grandes industriales para originar desmanes en el norte del país. Si logran que haya algunos muertos, destrozos a la propiedad pública y privada, lograrán que los reflectores de los medios de comunicación los iluminen y sucederá nuevamente lo mismo que en Paita o Sechura, con muertosincluidos... eso es lo que le hicieron a la viceministra Patricia Majluf los industriales mafiosos y la mafia pesquera... no pararon hasta sacarla del vice ministerio, a ella y a su equipo... el artículo es muy bueno, pocos dicen la verdad como este señor, la situación de los científicos de Imarpe es más que lamentable, es dramática, la Ministra Triveño debería tomar cartas en el asunto, porque es una verguenza que un marino retirado gane quince mil soles mensuales por prestar oídos a un conocido asesor de la Sociedad Nacional de Pesquería y fujimorista a ultranza como el señor Marco Espino, conocido además por encarnar el despotismo y la conchudez académica en las aulas de San Marcos.
Rosario V.G.

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